jueves, enero 03, 2008

Cuando salgo a pasear me fijo en lo rancio que continua Santiago,
Todos los lugares, excepto uno, son la decadencia en persona,
La basura humana.
Y ocurre el síndrome de Diógenes.
Hay un solo lugar que escapó al remolino de la escoria.


Ese lugar es un meta lugar.
Y es larga espera.

Defraudación nocturna caminar por las calles antiguamente compartidas.
Forestales oxidados.

Río Mapocho amigo de las ratas bípedas.

Hoy en día el tráfico y su ruido, las campanas de la Metropolitana, el carillón de la Merced y los invasores publicistas, son nuestro espejo.

No es como ayer.

Nada es como ayer.

Lejana tierra nuestra, silencio de la city, que solo quiebra una serenata.
De un ardiente romeo bajo una fija luna de plata.
¿Y el balcón y su flor?
Ya no está, falta algo

Ese meta lugar excepcional es el propio recuerdo.

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